Cuando los lazos con nuestras mascotas trascienden
Muchísimas gracias por permitirme vivir esta experiencia tan especial.
Tener hoy una joya conmemorativa para recordar a mi perra Lía significa más de lo que puedo expresar con palabras.
Mi pareja y yo sumamos en la relación dos perritos maravillosos…
En mi vida está un labrador chocolate, gordito, cariñoso y cercano. De él aprendo cada día a no dar tanta importancia a las cosas, a disfrutar del presente.
Y en la vida de él, estaba Lía, una dóberman chocolate: elegante, fina, protectora, algo insegura pero profundamente leal.
Dicen que los perros se parecen a sus dueños…
Y nosotros siempre pensamos que nuestros perros ya anunciaban que nos íbamos a conocer 🤭🤣
Mi vínculo con Lía fue especial desde el primer momento.
Me aceptó en la manada sin resistencia.
A medida que pasaban los días, me di cuenta de que sus miedos eran como los míos: los camuflaba con su apariencia y su distancia.
Entonces me vi reflejada.
Lía era muy yo.
Y pensé: “Si yo resuelvo lo mío… tal vez pueda ayudarla a ella también.”
Con el tiempo, ambas crecimos. Ella y yo.
Conseguimos cosas preciosas: que pudiera quedarse sola en casa sin sufrir por abandono, que confiara, que se sintiera en paz.
Estábamos en nuestro mejor momento…
Hasta que algo empezó a fallar.
Yo empecé a sentirme mal.
Y Lía también.
El diagnóstico fue el mismo: cáncer.
Y aunque no podía explicarlo, algo dentro de mí sabía que yo me recuperaría… pero ella no.
Y así fue. 🥹
Luchó con fuerza, como siempre.
Pero cuando sintió que todo estaba bien… se apagó.
Unos meses antes de que se fuera, hicimos un reportaje fotográfico familiar.
Como ambas teníamos cáncer, quisimos hacerlo al atardecer, para que el color rosa —símbolo de nuestra verdad compartida que implementaría en la joya personalizada — estuviera presente.
Y por eso he querido mantener en el colgante conmemorativo esos tonos, esa escena, ese instante.
Gracias a vuestro taller de joya emocional, hoy tengo una joya para recordar a mi perra Lía que guarda un recuerdo eterno: algo solo mío, cuyo valor no se puede medir.





